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La mujer maravilla

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1 La mujer maravilla el Sáb Mar 06, 2010 11:06 pm

Francesca


Como algunas mujeres eligen desperdiciar su vida, muchas otras son SI1STAS "La palabra NO les está prohibida". La mujer siísta mantiene el lema de los scouts: siempre lista a la hora que sea y para todos los que la necesiten. Cree que es indispensable y nadie podrá hacer las cosas mejor que ella. Las expectativas y exigencias son estrictas e implacables, y la perfección se convierte en una obsesión en todos los aspectos de la vida.

La mejor madre, la ejecutiva del año, la esposa incondicional, la amiga maravillosa, la amante perfecta y dispuesta, el mejor cuerpo, el maquillaje impecable, y una respuesta afirmativa para todos aquéllos que nos rodean. Se supone que debemos vivir acordes con todos nuestros roles tradicionales, criar a los hijos, consentir a nuestros maridos y mantener hogares hermosos. A la par, se supone que formemos parte de la fuerza de trabajo, compitiendo en el mundo de los hombres, escalando la jerarquía corporativa. Y por si esto fuera poco, lucir amorosas y capaces cada minuto del día. Pero eso no es suficiente: también se espera que impresionemos a nuestros amigos con nuestro hermoso guardarropa y nuestra facilidad para los entretenimientos, el tenis y los arreglos florales. ¿Cómo es posible que hagamos todo eso al mismo tiempo?
John Powell afirma al respecto que cuando la perfección es un ideal se vuelve tortura, no así el crecimiento que ve la vida como un proceso durante el cual las habilidades se desarrollan en forma gradual.

Las mujeres heroicas suelen postergar sus deseos y necesidades ya sean físicas o emocionales. Tienen una obsesión por triunfar, por lograr el reconocimiento y la admiración de los demás y a cambio de estos aplausos están dispuestas a todo.
Para una mujer heroica no hay tarea imposible, es capaz de dominar todo y controlar cada aspecto de su vida y también de la vida de quienes la rodean. Por eso acepta todos los compromisos que puede, no importa si los quiere, con tal de sentirse suficientemente ocupada. Por eso, cuando no consigue la aprobación de los demás, la frustración se hace presente y la decepción la lastima profundamente. Vive en tensión permanente porque suele haber una desproporción entre las expectativas que se impone y la realidad que enfrenta.

Una heroína se basta a sí misma y, por lo tanto, prefiere hacer piruetas y malabares antes que pedir ayuda o aceptarla. Ella es fuerte, segura y cuida hasta el último detalle para que su imagen no se dañe en ningún momento.
Para la mujer maravilla el valor de la persona no está en el ser, sino en el hacer, y cuando su actividad disminuye se siente culpable y su autoestima se afecta. Por eso no hay tiempo para ella, pues está empeñada en dar los resultados a que se comprometió y que suelen estar más allá de sus posibilidades. Establecer metas responsables significa aceptar limitaciones. El heroísmo afirma que no existen.

A menudo gastamos grandes cantidades de tiempo, energía y emoción en los asuntos de otras personas y esperamos que lo aprecien, sin considerar si ellas desean toda esa atención. Animamos a los demás a que se conviertan en dependientes, mientras descuidamos nuestros propios problemas. Y al final, no le estamos haciendo el favor a nadie.

2 Re: La mujer maravilla el Sáb Mar 06, 2010 11:09 pm

Francesca


La presión para ser una compañera sexual a la medida, administrar las tareas domésticas con facilidad, criar niños felices y hermosos y ser una dínamo profesional, todo ello casi sin despeinarnos, es estimulada por las imágenes de los medios de comunicación. Los anuncios presentan al ama de casa lavando kilos de ropa sin despeinarse y a la ejecutiva disfrutando de elegantes y confortables lugares. Nada de cansancio, niños, enfermos, problemas de salud, agendas apretadas, pérdida de clientes. Por tanto, el estar ocupadas nos hace sentir más completas, es una forma de ignorar el vacío interior.

La persona sana tiene el control de su vida, la perfeccionista es controlada. Los casos de desórdenes alimenticios ya rebasan hasta el más pesimista de los pronósticos. Según los datos de la Asociación Americana para el Tratamiento de la Anorexia y la Bulimia, sólo en los Estados Unidos unas 150, 000 mujeres mueren víctimas de la anorexia cada año, y en muchos casos puede describírselas como la versión femenina de los mejores y los más brillantes: jóvenes inteligentes y sensibles deseosas de utilizar sus talentos, pero pertenecientes a una clase económica y una cultura que sigue presionando a las mujeres para que sean decorativas y perfectas. Como se pregunta Naomi Wolf en nombre de todas las contemporáneas:"¿Cómo habría de reaccionar el país ante la inmolación en masa por hambre de sus hijos predilectos?"
La vida es demasiado apresurada, demasiado desordenada, con demasiados ruidos y distracciones como para escuchar nuestra voz interior.

Las exageraciones tienen fundamentos en la realidad, pero son distorsiones. "Soy la única que puede hacerlo", "todos dependen de mí", "las empleadas perfectas nunca cometen errores", "las buenas madres están siempre disponibles para sus hijos", "tarde o temprano tendré tiempo para mí". Se suele hablar en términos absolutos.

Cuando nos entregamos al trabajo, hijos, amistades, a aventuras amorosas o al matrimonio, y provocamos que nuestras necesidades queden relegadas o ni siquiera las consideramos, los resultados suelen ser trágicos. Entre tratar de hacer todo a la perfección y tratar de obtener valoración y amor de aquellos que nos rodean, nuestra salud va a parar al incinerador. Por las noches no dormimos, nos desmayamos. Pero si llegamos a despertar en la noche, empezaremos con un activismo mental planeando lo que haremos al día siguiente. Detenerse a pensar y estar con nosotras mismas ni siquiera se cuestiona, pues todo el ser está programado para hacer.

Las mujeres indispensables tenemos normas excepcionalmente elevadas. No estamos satisfechas con un trabajo mediocre o relaciones tibias. Esperamos destacar, brillar. Cuando nuestra actuación no llama la atención, nos sentimos decepcionadas. Podríamos sentirnos enojadas, tristes, preocupadas e incluso avergonzadas. Pero, en vez de reconocer estos sentimientos, manifestamos que nos sentimos presionadas.

"La velocidad es una cosa maravillosa: no tengo nada en contra de ella. Pero cuando la velocidad se vuelve prisa, es un veneno".

Los japoneses tienen un proverbio al que deberíamos prestar atención: "El día que dejen de viajar, llegarán". Y yo diría: "El día que paren de correr, llegarán".

3 Re: La mujer maravilla el Sáb Mar 06, 2010 11:12 pm

Francesca


Eso me recuerda a un padre que estaba con los hijos en un museo y decía: "¡De prisa, porque si se paran a mirar cada cosa, no verán nada!"5

Ser flexible es una virtud de las personas inteligentes, no hay fanático inteligente. No esperar hasta llegar al final para descansar y disfrutar. Buscar estaciones intermedias. Ser feliz en lugar de hiperactiva. Hay que disfrutar lo que hacemos, no padecerlo, y la línea que separa estas actitudes es casi imperceptible.

Ejercer el derecho a equivocarnos es fundamental para madurar y lograr nuestros propósitos. Es un acto de irresponsabilidad no dedicar tiempo a uno mismo. La caridad comienza en casa, si no me amo a mí misma, no puedo amar a nadie más. Hacer caso omiso de las necesidades propias es desde luego el suicidio. Por lo general, las mujeres heroicas ocupan el segundo lugar en capacidad de expresión.
Dividimos nuestro ser en tres: cuerpo, mente y alma. Así, confiamos nuestro cuerpo al médico, nuestra mente a los psiquiatras y nuestra alma a los teólogos, olvidando que somos uno solo, por eso un problema que se origina en una de las partes puede afectar al resto.

El estrés crónico y recurrente agota el cuerpo y aniquila el sistema inmunológico. Nos enfermamos por estrés pero podemos también morir por su causa.

Los médicos de la American Academy of Psychosomatic Medicine, fundada en 1953, calculan que entre el 75 y 90 por ciento de todas las enfermedades diagnosticadas derivan en parte del estrés. Las tres drogas prescritas de mayor venta en Estados Unidos son Valium para el relajamiento, Inderal para la presión alta y Tagamet para las úlceras.
Hablando en términos prácticos, cada vez que te sientas presionada o al borde de aceptar una nueva demanda, detente y primero pregúntate:"¿Quién me obliga a hacer esto?"
I DE MELLO, Anthony, op. cit.

Si la respuesta es: "Yo", entonces decide si en realidad es necesario asumir una nueva obligación. Si la sensación de presión proviene de fuentes externas, dependerá de ti asumir o no la responsabilidad.

Otra manifestación de autocastigo es la filosofía cicatera del que se apega demasiado al dinero y a las cosas y no permite la autorrecompensa. La tacaña siempre verá la recompensa como innecesaria, debido a que no producirá nada tangible. Dirán: "no es necesario, ni de vida o muerte".
Ahorrar no debe convertirse en un fin en sí mismo, sino en una actitud previsora. Si prefieres entregar tu dinero a las farmacias, a los psicólogos y médicos, no te des gustos. Nos encontramos a mujeres cuyo mayor orgullo es presumir de las gangas que consiguieron en su último viaje, y es común ver que los zapatos les aprietan a sus hijos o les quedan enormes, porque eran los de la barata, mientras la chequera engorda. Conocerán por lo menos a una de estas mujeres para quienes gastar un centavo se convierte en un acto de sacrificio extremo. No se trata de derrochar o de gastar lo que no se posee, pero la avara hace del dinero un fin y no un medio y así su restringida generosidad la hace miserable con quienes ella dice amar más.


4 Re: La mujer maravilla el Sáb Mar 06, 2010 11:13 pm

Francesca


Terminamos por no disfrutar, padecemos, sufrimos y entre más nos movemos, menos logramos, entre más hacemos, menos poseemos; entre más decimos sí, menos nos gustamos. Mi donación no es por amor, sino para lograr ser aceptada y querida.

Resulta urgente mirar hacia nosotras, porque el mundo interior nos hace fuertes, valientes, seguras de nosotras mismas, porque nos ayuda a situarnos como prioridad. Confundimos felicidad con estar contentas, ir de compras, cumplir caprichos.

La enfermedad y la salud tienen una relación directa con nuestras emociones y pensamientos. Nosotras participamos directamente en nuestra salud. Aprender a decir NO es una condición para crecer. Cuando dices SÍ por no desilusionar a
alguien, es cobardía. Un gran ejercicio para el amor es saber decir NO. La persona libre es la capaz de decir SÍ o NO con la misma sencillez y bajo cualquier circunstancia.

La persona sana es libre y elige libremente, la perfeccionista no lo es, su espíritu libre vive en una prisión. Su valor se mide por su desempeño, su éxito es producto de su ir y venir pero no porque sea quien es.
Es muy común que las mujeres describan un sentimiento de pérdida asociado con la ausencia de la actividad cuando están descansando o tranquilas. Existen cinco categorías de supuestos que crean expectativas de perfeccionismo e indispensabilidad.

Las exageraciones: "Soy la única que puede hacerlo". "Todos dependen de mí".

Los absolutismos: "Las buenas esposas siempre están disponibles".

Los ultimátums: "Si no me ocupo, todo se derrumbará". Los axiomas: "Cuanto más haces, más vales". Las excusas: "Es más fácil que lo haga yo misma".6

¿Cuánto tiempo hace que no contemplas un atardecer y las figuras del fuego en una chimenea? ¿Cuándo diste el último paseo por el parque o el bosque sin prisa? ¿Cuánto tiempo hace que no disfrutas de tu jardín, de tu álbum de fotografías? ¿De cuántas cosas nos perdemos por caer en esta adicción al trabajo tan engañosa y que aparenta ser tan buena?

Nuestra cultura afirma a las personas por lo que hacen, por lo que logran y no por lo que son. Para lograr la intimidad conmigo misma, con los demás y con Dios, la parte que yo ofrezco es lo que soy.

6 STERN, Ellen Sue, 1990, La mujer indispensable, (Edit. Paidós, pp. 180-181, México).

5 Re: La mujer maravilla el Sáb Mar 06, 2010 11:16 pm

Francesca


Y también nos vemos atormentadas de otras formas. Nos sentimos continuamente forzadas a elegir entre el trabajo y la familia, o las relaciones amorosas.
Las aspiraciones financieras y mundanas combaten el deseo de alimentar y apoyar nuestro aspecto espiritual. Luchamos con las necesidades antagónicas para establecer el orden y la estabilidad sin perder la capacidad para el amor, la espontaneidad y la plena expresión de la sexualidad.

Criticamos las restricciones de épocas pasadas, pero la sociedad contemporánea aún es deficiente para ayudar a las mujeres a encontrar caminos creativos para equilibrar y satisfacer todos los aspectos de sus vidas.

Nos ayudaría aprender a:
Clasificar los valores, priorizar, establecer límites, y ser flexibles para reencontrarnos y volver a Clasificar los valores, priorizar, establecer límites, y ser flexibles para reencontrarnos y volver a comenzar

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